

Como expresó Blanca Andrea Sánchez, directora de la FUGA:
“El grafiti no irrumpe, dialoga; resignifica los símbolos y les da voz en el presente. Este proyecto no enfrenta lo sagrado y lo urbano, sino que los reconcilia, reafirmando a Bogotá como una ciudad plural donde el arte construye comunidad y esperanza.”
Obras que tejen pasado y presente
Entre las piezas destacadas están:
Cada obra es una traducción visual entre la fe y la creación, entre el patrimonio colonial y la vitalidad de la cultura urbana.
Un acto de memoria y reconciliación
Trazos de Esperanza no es solo una exposición: es un gesto cultural de reconciliación, un mensaje de paz y convivencia que reafirma a Bogotá como una ciudad creativa, diversa y plural. En el corazón de la Candelaria, el grafiti entra en la llamada “Capilla Sixtina de Bogotá” para recordarnos que el arte —cuando comunica con respeto y sensibilidad— puede sanar, transformar y unir.
Capilla San José – Iglesia San Ignacio
Del 7 de octubre al 1