

“Hoy vamos a hablar del FIAV… Mucha programación cultural, pero ningún espacio para los medios alternativos. “Porque sí quieren difusión… pero sin pauta.”
Editorial:
Bogotá se prepara para recibir el Festival Internacional de las Artes Vivas de Bogotá, un evento que reunirá durante la Semana Santa espectáculos de teatro, danza y artes escénicas provenientes de distintos países y regiones de Colombia.
El festival, impulsado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá y la Cámara de Comercio de Bogotá, promete convertir a la ciudad en un gran escenario cultural entre finales de marzo y comienzos de abril.
Hasta ahí, todo bien.
El problema aparece cuando se observa cómo se relaciona el festival con los medios comunitarios y alternativos que cubren la cultura de la ciudad.
Como ocurre con muchos portales independientes, a nuestro medio llegan constantemente boletines, comunicados y solicitudes para difundir la programación del festival. Sin embargo, cuando se plantea la posibilidad de algún tipo de apoyo, pauta o incluso intercambios básicos de difusión, la respuesta ha sido clara: no hay recursos para medios alternativos.
Lo curioso es que otros festivales culturales —mucho más pequeños y con menos presupuesto— sí han encontrado formas de trabajar con los medios independientes. Algunos han ofrecido canjes de pauta por boletería, permitiendo al menos una relación de colaboración que beneficie a ambas partes.
Incluso en años anteriores, eventos de gran escala como el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá mantuvieron este tipo de acuerdos con medios independientes.
En esta ocasión, sin embargo, funcionarios vinculados al festival señalaron abiertamente que no existe ninguna obligación de que los medios publiquen la información enviada, e incluso se percibió la idea de que el envío de comunicados debía entenderse casi como un favor hacia los medios.
La contradicción es evidente:
se pide difusión, pero no se reconoce el trabajo de los medios que la realizan.
Y aunque desde las entidades organizadoras se afirma que no hay recursos para medios alternativos, es claro que la promoción del evento sí aparece en grandes medios nacionales, lo que deja abierta la pregunta sobre cómo se distribuyen realmente esos recursos de comunicación cultural.
Todo esto no significa que el festival no sea importante ni que el público deba dejar de asistir.
Al contrario: el Festival Internacional de las Artes Vivas de Bogotá puede ser una oportunidad para disfrutar del teatro, la danza y las artes escénicas en la ciudad. Eso sí, es importante saber que muchos espectáculos tienen boletería paga, aunque también habrá actividades gratuitas en espacios públicos.
La invitación, entonces, es doble:
disfrutar del festival, especialmente de las actividades abiertas al público, pero también abrir la conversación sobre el papel de los medios comunitarios en la difusión de la cultura.
Porque si la cultura se financia en buena parte con recursos públicos, también debería existir espacio para los medios que la cuentan desde lo independiente y lo comunitario.