

Dunia volvió a la biblioteca que conoció a los 14 años: ahora trabaja allí para acercar a otros al mundo de la lectura.
Por Canal 7-24 Cultura en Vivo
Hay lugares a los que uno llega una vez y olvida.
Y hay otros que se quedan para siempre.
Para Dunia, la Biblioteca Pública Virgilio Barco pertenece a la segunda categoría.
La conoció cuando tenía apenas 14 años. Sus padres habían conseguido una casa cerca de este sector de Bogotá y ella, que creció entre su pueblo, Ubaque, Cundinamarca, y la capital, encontró allí la primera biblioteca que conoció en la ciudad.
En aquella época, cuenta, en su lugar de origen no había bibliotecas. Por eso, durante su adolescencia y los primeros años de juventud, la Virgilio Barco se convirtió en un espacio significativo para su formación académica y también para explorar inquietudes personales.
Hoy Dunia volvió.
Pero esta vez no como aquella adolescente que llegaba buscando libros, conocimiento o respuestas, sino como artista escénica, profesora de artes escénicas y trabajadora de BibloRed.
Dunia lleva aproximadamente un año vinculada a BibloRed. Comenzó su trabajo en la Biblioteca Pública Julio Mario Santo Domingo y, desde hace poco más de un mes, hace parte del equipo de la Biblioteca Virgilio Barco.
Su formación en las artes escénicas le ha permitido llevar nuevas herramientas al trabajo con las comunidades, especialmente en los procesos que desarrolla con personas mayores.
El grupo con el que trabaja tiene una larga trayectoria dentro de la Red y ha sido precursor de otros procesos dirigidos a adultos mayores. En esta etapa, el teatro aparece no necesariamente como actuación, sino como una posibilidad de movimiento, exploración física, juego y relacionamiento con los demás.
Y quizás allí está una de las grandes transformaciones de las bibliotecas contemporáneas: ya no se trata solamente de sentarse a leer.
También se trata de moverse, conversar, crear, jugar, escuchar y encontrarse con otros.
Durante la conversación le planteamos a Dunia una pregunta que conecta directamente con una mirada más amplia sobre la biblioteca: ¿puede entenderse como un ser vivo?
Su respuesta parte de una idea que encontró alguna vez en la obra de Jorge Luis Borges: los libros pueden estar escritos y aparentemente dormidos, pero despiertan cuando alguien los abre, los lee y establece una relación con ellos.
Desde esa perspectiva, Dunia entiende las bibliotecas como lugares de quietud, sí, pero una quietud que no significa inmovilidad.
Es una espera.
Una especie de pausa que aguarda la llegada de alguien dispuesto a escuchar lo que los libros tienen para decir.
Las bibliotecas son espacios donde hay mucha quietud de contemplación, pero no es una quietud de algo estático... sino algo que está esperando a que tú entres como a escucharlo.
Es quizás una de las reflexiones más bellas que deja esta conversación.
Dunia también habla de uno de los grandes desafíos de las bibliotecas públicas: la inclusión.
Desde su experiencia, considera que BibloRed ha venido construyendo un proyecto integral en el que la diversidad también está presente dentro de sus equipos de trabajo y en las diferentes líneas que buscan llevar la inclusión a la vida cotidiana.
Para ella, la inclusión no puede quedarse únicamente en los discursos.
Debe sentirse en el acceso a los espacios, en los servicios, en los recursos disponibles y también en la posibilidad de encontrarse con diferentes lenguajes y culturas dentro de una biblioteca.
Dunia también se presenta en la conversación como una persona disidente de género y explica que el nombre que utiliza acompañó su transición de género. Es una parte de su historia personal que se suma a una trayectoria marcada por el arte, la educación, la investigación y ahora el trabajo comunitario en BibloRed.
Pero esta historia no es una postal perfecta.
Cuando le preguntamos qué no le gusta de las bibliotecas, Dunia responde con una honestidad que vale la pena escuchar.
Habla de la sensación de frío que producen algunas arquitecturas y, sobre todo, plantea un deseo: bibliotecas con horarios más amplios, incluso de 24 horas, pensando en las personas que estudian o trabajan durante la noche.
Es una mirada interesante porque viene precisamente de alguien que conoce la biblioteca desde los dos lados: primero como usuaria y ahora como parte del equipo que trabaja en ella.
La historia de Dunia nos recuerda que una biblioteca pública no se mide únicamente por la cantidad de libros que tiene.
También se mide por las vidas que toca.
Una adolescente que encontró allí un lugar para formarse.
Una joven que pudo explorar intereses personales.
Una artista que hoy utiliza sus herramientas para trabajar con otras personas.
Y una profesional que regresó al mismo espacio donde comenzó su relación con los libros para ayudar a que otros encuentren el suyo.
En los 25 años de BibloRed, historias como la de Dunia permiten mirar las bibliotecas desde otro lugar: no solamente como edificios llenos de libros, sino como espacios que acompañan trayectorias de vida.
Quizás por eso algunas personas no simplemente visitan una biblioteca.
La biblioteca también termina viviendo dentro de ellas.
Esta serie periodística hace parte del proyecto desarrollado por Canal 7-24 Cultura en Vivo como ganador de la Beca de Comunicación Comunitaria 2026 del Portafolio Distrital de Estímulos, de la Secretaría Distrital de Cultura, Recreación y Deporte.
Desde el periodismo comunitario y alternativo acompañamos la celebración de los 25 años de BibloRed para acercar a la ciudadanía a sus bibliotecas públicas, conocer sus historias, sus protagonistas, sus servicios y los desafíos que tienen para el futuro.
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